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Un festival con sede en La Mora, al poniente del municipio de San Juan del Río; dos perros se colaron al lugar y se cubren del sol bajo las lonas, tres balcones dejan admirar el paisaje, cuatro músicos arman la batería. Al medio día hay cinco puestos, de entre comida y artesanías, el puesto seis comienza a ponerse.

Hay siete ojos de dios colgados entre la carpa, ocho personas en un grupo fuman y observan el lugar desde el balcón que tiene una sombrilla que sólo sirve para contar estrellas. A las 9 am llegó un reportero que se perdió porque el lugar está escondido, una hora después, algo tarde, llegaron los organizadores del evento.

10, el número del boleto ganador de la rifa de un tatuaje, quien ganó se tatuó en el antebrazo la cara con ojos de equis y lengua de fuera de Nirvana, mismo logo que traía en su camisa; 11 bandas se presentaron, de acuerdo al cartel. 12 decoraciones (cinco bicicletas, cuatro triciclos y tres máquinas de escribir) adornan los jardines del lugar del evento, que es una casa tamaño 2 mil 500 pesos la renta del día (sin la alberca, si no sube el precio), construida en un peñasco con caída al paso del río San Juan.

A 13 pesos los tacos de barbacoa, a las 14:00 horas la primera canción en vivo que se escuchó fue el cover de “Guitarras Blancas” de Enanitos Verdes: “Por favor, déjenlos bailar”. “Sólo 15 minutos”, dijo una banda que iba a empezar a tocar, y al minuto 16 de su espectáculo, se dieron cuenta que terminarían tocando el doble de tiempo. Hoy es sábado 17 de julio.

18 pares de aretes hechos a mano, con hilos de colores, se venden sobre una tela negra en la mesa que está a la izquierda de donde tocan las bandas. Lena Abigail tiene 19 años, es una de las organizadoras del evento, Jorge Márquez, el otro organizador y cofundador de Verde Mezquite, también tiene 19; el colectivo se llama así porque “el mezquite es un árbol que resiste a muchas adversidades de la naturaleza —declaró Jorge— y se puede encontrar en nuestra bella región de Querétaro”.

“¡¿Cómo la humanidad puede llegar y talar, destruir todo esto y poner un pinche centro comercial todo feo?!”, platica una joven al ver el paisaje de árboles y el río a sus pies, desde el balcón con la mejor vista. Si supiera que en este valle, a pesar de no haber centros comerciales, desde hace tiempo que las luciérnagas son una noche nublada.

Author 30 Frames

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