Desde los primeros graffitis ilegales en San Juan del Río hasta la elaboración artesanal de máscaras y tatuajes, David Ugalde, mejor conocido como “El Zombie”, ha construido una trayectoria marcada por la constancia, la diversificación y el amor por la cultura mexicana.
El artista recuerda que inició pintando de manera clandestina en la ciudad, lo que incluso le provocó conflictos familiares. “Hice de los primeros graffitis ilegales aquí”, relata. Con el crecimiento del municipio también creció su inquietud creativa: comenzó a realizar rótulos, tatuajes, dibujos por encargo y a intervenir ropa, siempre con el objetivo de allegarse recursos para invertir en más material y equipo.

En aquellos años —entre 1985 y 1990— el acceso a referentes artísticos era limitado. No había internet ni grandes imprentas en la ciudad, y las revistas especializadas llegaban con dificultad a los puestos de periódicos. Para conocer más sobre el mundo del tatuaje, tuvo que viajar a la Ciudad de México, donde conoció estudios consolidados y a figuras del gremio, como un tatuador apodado “El Piraña”, quien le abrió las puertas tras enterarse de que provenía de San Juan del Río, ciudad que recordaba por la visita y detención de la banda punk Masacre 68 en la década de los ochenta.
Con el paso del tiempo, El Zombi entendió que vivir del arte implicaba adaptarse. “Soy padre de familia y la perspectiva cambia”, afirma. Por ello, decidió no depender únicamente del tatuaje y ampliar su oferta a la elaboración de máscaras, maquillaje artístico, aerografía, restauración y modificación de piezas, especialmente durante la temporada de Día de Muertos.

El interés por las máscaras surgió inicialmente como un reto personal al participar en un concurso. Inspirado en la técnica de papel maché que su esposa utilizaba para hacer piñatas, comenzó a experimentar y a perfeccionar su propio estilo, incorporando látex, costura, aerografía y distintos materiales en una sola pieza. Hoy, muchas de sus máscaras son utilizadas en concursos y celebraciones, y ha apoyado a participantes que han obtenido primeros lugares en certámenes escolares y comunitarios.
Su trabajo también se vincula con la tradición de los “Xitas”, una manifestación cultural de raíces otomí-chichimecas que se extiende por regiones de Querétaro, Hidalgo y otras entidades. El Zombie elabora y modifica máscaras, capas y gabardinas intervenidas con aerografía, atendiendo a comunidades donde esta tradición representa identidad y orgullo. Reconoce que existen diferencias económicas entre localidades, lo que influye en la inversión que cada grupo puede realizar en sus vestuarios.

A pesar del crecimiento de la escena artística y la profesionalización de nuevas generaciones, considera que hoy existen más oportunidades gracias a las redes sociales y la oferta académica. “Ya no hay pretexto para decir que no se puede”, señala, aunque subraya que todo proceso creativo requiere disciplina y tiempo.
Actualmente trabaja en un horario formal, de lunes a sábado, produciendo de manera constante. Se ubica en la calle Riva Palacio número 13, en San Juan del Río, donde realiza tatuajes, máscaras, rótulos y trabajos en aerografía. También ofrece cotizaciones vía WhatsApp al número 427 219 78 84.

Para El Zombie, más allá del ingreso económico, la mayor satisfacción es escuchar que su obra es reconocida como artesanal y hecha a mano. “Eso te llena como artista”, afirma. Agradece el apoyo constante de su esposa Marlén y de sus hijas Daniela y Denise, a quienes considera su principal fuente de inspiración.
Convencido de que el arte mexicano tiene raíces profundas y una riqueza inagotable, David Ugalde continúa creando, fusionando técnicas y preservando tradiciones, demostrando que el camino del arte puede construirse con esfuerzo, identidad y pasión.
