Gerry Cervantes.
Obras de rehabilitación: resultados a medias
El gobierno municipal de San Juan del Río ha reportado importantes avances en la rehabilitación de vialidades estratégicas. Uno de los proyectos prioritarios es la rehabilitación de la avenida Paseo Central. La Secretaría de Obras Públicas y Desarrollo Urbano detalló que ya se asfaltó el carril central en el tramo de Río Moctezuma a Río San Juan, permitiendo una circulación provisional sobre tres carriles.
En tanto, de Río San Juan a avenida Juárez se continúan labores de fresado y bacheo profundo, atendiendo un total de 600 metros lineales, de los cuales 260 ya cuentan con una primera capa de asfalto.
Esta obra forma parte de un proyecto mayor financiado con más de 20 millones de pesos del Fondo Municipal 2025, con una intervención total de 1,100 metros. Los trabajos no solo buscan mejorar la carpeta asfáltica, sino también incorporar pasos peatonales, espacios para motocicletas y bicicletas, lo que en teoría representa una apuesta por la movilidad integral.
Sin embargo, a pesar de este esfuerzo, la percepción ciudadana no refleja mejoras sustanciales en su día a día, evidenciando una desconexión entre el avance técnico y el sentir popular.

El reto de los 81 mil metros cuadrados por rehabilitar
A pesar de los avances visibles en algunas vialidades, la realidad estructural de San Juan del Río refleja un rezago evidente. La propia Secretaría de Obras Públicas reconoció que se requiere la intervención urgente de al menos 81 mil metros cuadrados de superficie dañada, lo que implica un desafío técnico y logístico considerable.
Esta cifra refleja la magnitud del deterioro que enfrenta la infraestructura vial, especialmente en zonas como Universidad, Río Moctezuma, Las Águilas y avenida México, en el oriente de la ciudad, donde el desgaste del pavimento afecta directamente la movilidad diaria.
La temporada de lluvias ha agravado el problema, dificultando la ejecución adecuada de los trabajos. La aplicación de asfalto en caliente requiere de condiciones secas, lo que limita las posibilidades de intervención inmediata.
Aunque se han realizado acciones en conjunto con la Secretaría de Servicios Públicos Municipales, los avances se ven opacados por el ritmo acelerado con el que surgen nuevos baches, generando frustración entre los ciudadanos que no perciben un cambio significativo pese a los esfuerzos del gobierno.

El costo de reparar bajo la lluvia
El presidente municipal Roberto Cabrera Valencia reconoció recientemente que esta temporada de lluvias representa un obstáculo serio para los trabajos de rehabilitación. Señaló que se tiene un fondo disponible de 18 millones de pesos exclusivamente para la compra de asfalto, tanto para aplicación en frío como en caliente.
Aunque el material ya ha sido adquirido, su aplicación depende enteramente de las condiciones meteorológicas, lo que ha retrasado la intervención de vialidades críticas como Avenida Universidad.
El alcalde también subrayó que algunas vialidades, por su antigüedad, requieren más que un simple bacheo. En el caso específico de Universidad, es necesario instalar un drenaje pluvial profundo para evitar que el asfalto se deteriore nuevamente. “No me gusta tirar el dinero de los ciudadanos”, afirmó, en un intento por justificar las decisiones técnicas detrás de la calendarización de las obras. Sin embargo, las declaraciones contrastan con el creciente malestar social que exige soluciones más efectivas y duraderas.

Lo que la gente ve: una demanda social persistente
La ciudadanía sanjuanense vive a diario las consecuencias de una infraestructura vial debilitada. Aunque el gobierno informa avances técnicos y cuantifica el dinero invertido, la realidad cotidiana se traduce en suspensiones de autos, llantas dañadas, y trayectos cada vez más difíciles en colonias densamente transitadas.
Esta brecha entre el discurso institucional y la experiencia ciudadana ha generado una percepción de ineficacia que mina la credibilidad de las autoridades.
Muchos vecinos coinciden en que los trabajos de bacheo no duran lo suficiente y, en ocasiones, reaparecen en las mismas zonas semanas después. A pesar de la inversión pública y las labores continuas, el problema parece cíclico, alimentando la narrativa de que se repara lo superficial, sin atacar el fondo.
El clamor popular exige soluciones duraderas y mayor transparencia en la planeación de obras, así como una supervisión técnica que garantice la calidad de cada intervención.


Comprender los baches para solucionarlos mejor
Para entender la magnitud del problema, es indispensable conocer cómo se forman los baches y por qué son tan persistentes, según un informe técnico de la empresa Tensar, especialistas en carpetas asfálticas, Los baches no son solo el resultado del paso del tiempo; su formación es un proceso técnico complejo que involucra cinco etapas: agrietamiento del pavimento, infiltración de agua, ruptura progresiva por el tráfico, afectación por ciclos de congelación y descongelación, y finalmente, la expansión del daño por acumulación de agua estancada.
Una vez que el agua penetra en la superficie y llega hasta la subbase, debilita la estructura del pavimento.
Si la vía no cuenta con un drenaje eficiente o si la subrasante está mal compactada, el asfalto cede ante el tráfico vehicular, formando baches que se agrandan con rapidez.
Además, las reparaciones mal realizadas o superficiales solo agravan el problema, ya que no corrigen los defectos estructurales, lo que explica por qué los baches reaparecen frecuentemente en los mismos puntos.
