Gerry Cervantes
En San Juan del Río hay lugares que son tradición, que forman parte de la memoria colectiva del municipio. Espacios que, generación tras generación, siguen vigentes gracias al sabor, la dedicación y el amor con que son atendidos. Uno de esos lugares emblemáticos es la Cenaduría Doña Mari, ubicada en la calle 2 de Abril, número 12, en pleno centro de la ciudad.
Con más de 70 años de historia, este negocio familiar ha sido parte de la vida cotidiana de muchas familias sanjuanenses. Su origen se remonta a Doña Cleofas, quien fundó el primer negocio, y posteriormente su nuera, María Silva —mejor conocida como “Doña Mari”— inició su propia cenaduría, primero en los portales y después en la calle Reforma, bajo el nombre El Rosal.
A lo largo de los años, el negocio fue pasando de generación en generación. Cuando doña Mari enfermó, su nuera Carmela tomó el mando, y posteriormente, Magdalena Romero Chávez, actual propietaria, asumió el compromiso de continuar la tradición. “Yo tengo 65 años, y desde que tengo uso de memoria el negocio existía. Llevo 25 años al frente de la cenaduría y más de 12 años en esta ubicación”, comparte con orgullo.
Hoy, la Cenaduría Doña Mari es reconocida por su sazón, su calidez y su carta de antojitos mexicanos que incluye taquitos dorados, gorditas, pambazos, sopes, enchiladas, manitas de cerdo en vinagre, pozole de pollo y cerdo, entre otros platillos tradicionales.
Francisco Javier Ríos Pérez, también parte del equipo familiar, recuerda con cariño el ambiente que se vive en el lugar: “Tenemos anécdotas muy bonitas. A la gente le gustaba vernos conviviendo, atendiendo las mesas. Siempre ha sido un lugar muy querido”.
La tradición continúa con Magda Ríos, quien desde niña ayudaba en el negocio después de la escuela. Hoy sigue al frente junto a su familia, manteniendo el sabor y la atención que ha hecho famosa a la cenaduría: “Tratamos de dar gusto a todos y que se vayan contentos”.
La Cenaduría Doña Mari abre sus puertas de martes a sábado, de 6:00 p.m. a 10:30 p.m.. Un rincón lleno de historia, donde cada platillo cuenta parte del legado de esta familia sanjuanense.
